USEMOS UN LENGUAJE (ADMINISTRATIVO) NO SEXISTA

Gobierne quien gobierne (XI)

Las palabras, de forma consciente o no consciente, reproducen formas de ver el mundo. Pueden tener un efecto conservador o de cambio. Puede ser usadas para incluir o para excluir. Para valorar o infravalorar. Para subordinar.

Por eso, INTERSINDICAL Servicios Públicos, como sindicato sociopolítico,desde su propio nacimiento, nutriéndose de las corrientes que trabajan por laigualdad entre hombres y mujeres, se esfuerza por un escrupuloso uso del len-guaje INCLUYENTE NO SEXISTA en todos sus escritos y en las intervencionesverbales en los foros de negociación y diálogo. Igualmente de forma reiterada,sugerimos unas veces, y exigimos otras, el uso de dicho lenguaje en los diver-sos documentos que propone o aprueba la Administración sobre los más varia-dos temas. Nos encontramos con escasa sensibilidad en superar esta forma dediscriminación, a pesar del “impulso” del Plan de Igualdad. Recordemos que,en ésta nuestra Comunidad (Administración Autonómica) dos de cada tres per-sonas empleadas públicas, son mujeres.

Este tema no es nuevo. Gobernantes de todos los signos políticos han in-corporado de forma habitual en sus documentos o intervenciones públicas eluso del femenino, además del masculino, para visibilizar más y mejor a la mi-tad de la población.

Esta preocupación no es nueva. Tras la muerte del dictador Franco co-mienza a expandirse. En 1983, ya el Ministerio de Educación impulsa una pri-mera Guía de Uso del Lenguaje No Sexista.

  Durante la década de los ochenta del siglo XX los sucesivos Gobiernosimpulsaron la renovación del lenguaje administrativo, también paraevitar ladiscriminaciónde las mujeres y visibilizarlas explícitamente. Hasta entonceseran habituales en los escritos administrativos las formas de masculino con ca-rácter general y único, tanto para referirse a las personas empleadas públicascomo a las personas usuarias de los servicios públicos. Surgía una nueva con-ciencia social enmarcada en la feminización del mundo laboral público y priva-do. En 1987 el Ministerio de Asuntos Sociales, a través del Instituto de la Mu-jer, publicaba elPlan para la igualdad de oportunidades de las mujeres (1988-1990), en el que se recogía la revisión de los textos reglamentarios paraevi-tar usos y expresionesconsiderados sexistas:

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