Seguridad y Salud Laboral

Seguridad y Salud Laboral

Seguridad y Salud Laboral: más pena que gloria

Seguimos asistiendo, activamente, a los Comités de Seguridad y Salud de los diversos ámbitos (Comité Coordinador CARM, Cté. Admón. y Servicios, Comité IMAS y Comisión SEF). Son bastante reiterativos, año tras año, con informes sintomáticos que siguen evidenciando los efectos de las políticas de recortes sobre la seguridad y la salud del conjunto del personal empleado público de Sanidad, Educación y Administración y Servicios. Algo se avanza, pero parece como el Síndrome de Penélope, lo que se teje por un lado, se desteje por otro. Y es que falta personal y las plantillas envejecemos sin mucha renovación, como factores más importantes que influyen en nuestra Seguridad y Salud, más allá de que deben incrementarse los recursos humanos, materiales, tecnológicos y financieros para ello.

A pesar del ingente esfuerzo que puede estar haciendo el Personal Técnico de Prevención, incluyendo a las Jefaturas de Servicio en los diversos ámbitos, nos encontramos con un contexto preocupante que no garantiza adecuadamente el cumplimiento de las leyes.

Necesitamos aumentar las plantillas. Para ello vendría bien recuperar la jornada de 35 horas en cómputo semanal, por ejemplo. O recomponer las ratios del PAS en Centros de la ESO (donde ha habido un auténtico genocidio). O, en general, que quienes nos gobiernan aquí desde hace décadas dejen de aplicar compulsivamente la dinámica de anorexia financiera (“nunca se recorta suficiente”) por la que algunas personas han sido incluso “premiadas políticamente” con ascensos dentro y fuera de la Comunidad. Ya basta.

Con ratios como la de la Consejería de Educación, en la cual hay una Persona Técnica de Prevención por cada 120 centros educativos, o en el Área II de Salud (Cartagena) donde hay un solo técnico para atender una media de varios accidentes de trabajo al día (sin contar otras tareas como EVIR –Evaluación de Riesgos-, o la propia investigación del accidente) nos acercamos bastante a ese chiste popular del “cumplimiento”: “cumplo y miento”. En muchos casos no se da abasto ni a rellenar los formularios en condiciones mínimamente aceptables.

Claramente sigue siendo muy bajo el número de personas que integran los diversos Servicios de Prevención de ésta  Comunidad en los diversos ámbitos. Quizás una Evaluación de Riesgos Psicosociales específico para este colectivo nos daría datos muy sorprendentes. Pero,… ¿se lo pueden auto-ejecutar? No hace falta eso para percibir lo evidente.

Y a pesar de estas lamentables condiciones de escasez y francamente adversas, se saca bastante trabajo adelante. Pero claro, la cosa no queda ahí.

Luego, los informes técnicos deben llevar aparejados el cumplimiento de las medidas “correctoras” o de prevención propuestas. Eso compete a los Equipos Directivos, que deben tomar las decisiones políticas y organizativas propuestas por el personal técnico.

Ahí hay casos muy sangrantes, como la caída del techo de la Oficina de la Dependencia (avisada en un Informe Técnico unos años antes). Y no pasa nada a nadie. No hay responsabilidades. “Se” ha caído. O mantener trabajando a la plantilla en un ambiente con muy mala calidad de aire tras un incendio en las dependencias. Al final, tiene que intervenir la Inspección de Trabajo, por requerimiento sindical.

O también, en un territorio en el que tenemos multitud de movimientos sísmicos, está costando bastante que se vayan adaptando las Medidas de Autoprotección de varios centros de trabajo (y algunas obras menores) para facilitar las Evacuaciones en caso de que se produzcan. Por no hablar de la insuficiente cantidad de Simulacros de Evacuación que debieran ser anuales en los centros públicos y en los centros de concurrencia pública, de todos los ámbitos. Y no hablemos ya de la Coordinación con los diversos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y de Emergencias, que debiera estar contemplada en los Planes de Emergencias de los diversos municipios, como sabe el Equipo Directivo de la Dirección General de la Función Pública. ¡¡¡Queda mucho por hacer!!! Hay que mejorar las aptitudes y las actitudes, personales y colectivas.

Por otro lado, los diversos documentos reguladores que podrían ayudar, no son herramientas suficientes para ello. Para garantizar la aplicación del Acuerdo de la Mesa Sectorial de Administración y Servicios de la Región de Murcia de 15 de noviembre de 2017, sobre adaptaciones y reubicaciones por motivos de salud en la Administración Pública Regional, ratificado por Acuerdo de Consejo Gobierno de 24 de enero de 2018 (BORM nº 39 de 16 de febrero) hacen falta más recursos. No vale el NO SE PUEDE, como excusa. Hace más quien quiere. Y como decíamos, somos unas plantillas con una edad media muy alta, entre otras casuísticas (violencia machista,…). Y tampoco se prodigan mucho los Concursos de Méritos (que siguen sin modernizar en cuanto a su procedimiento, para agilizarlos) en algunos ámbitos como el de Administración y Servicios.

Sobre el Protocolo de Prevención ante el Acoso Laboral de 2015 cabe decir igualmente que parece que sirviera más para, desde el rigor profesional, descalificar como conductas NO compatibles con el Acoso Laboral determinadas actuaciones. Pero faltan herramientas y decisiones para NO dejar impunes todas esas actuaciones que, en determinados casos, pueden incluso ser delitos contra las personas, incluyendo las coacciones y diversas formas de abuso de poder o de intención dañina hacia la integridad, el honor y el buen nombre. Aunque no se ajusten, en rigor, al Protocolo para ser calificadas de otra forma. Aunque se sigan intentando las mediaciones, aunque finalmente las presuntas víctimas sean casi al 100% las que se trasladen, o sufran bajas médicas diversas. Hay que mejorar muy mucho la caja de herramientas para garantizar los derechos y la integridad de las personas empleadas públicas que prestamos nuestros servicios profesionales en ésta nuestra Comunidad. Quizás empezando por reconocer que hay VIOLENCIA ORGANIZACIONAL, en unas estructuras que se convierten, perversamente, en TÓXICAS para el bienestar. Y poniendo medidas para cambiarlo.

La INTERSINDICAL seguirá trabajando, desde las propuestas y desde las protestas, para cambiar todo esto que nos agrede como Personal Empleado Público, para mejorar nuestras condiciones de trabajo y de vida. Comité a Comité. Dentro y fuera de los Comités, tejiendo redes para ello, animando la recuperación y conquista de derechos.

 

 

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