ESTADO DEL BIENESTAR

Hasta hace muy poco, no llega a una década, que nuestras miras, reivindicaciones, y acciones iban encaminadas a la construcción de una sociedad del bienvivir; andábamos buscando que las gentes pudiéramos vivir con unos mínimos de integridad, libertad y bienestar en un estado que asegurase esos mínimos. El Estado del Bienestar, ese era el objetivo justo antes del estallido de la crisis financiera, justo antes de que el gobierno del PSOE de Zapatero nos diera el sablazo reduciéndonos el salario un 5%, y, que al poco, junto con el PP de Rajoy modificaran la Constitución Española para que sirviera antes para el rescate de la banca que para ayudar a la gente ─todo ello seguido de la congelación de salarios en los siguientes años con los recortes del gobierno presidido por Rajoy; que podemos cifrar por encima del 14%, sólo, sin contabilizar los recortes en acción social, IT y otros─.

No existía entonces el criterio de ligar los salarios a la evolución del PIB ─ni mucho menos el de rebajar salarios ─, como tampoco el de ligar las pensiones a la esperanza de vida; entre otros conceptos con los que las clases económicas dirigentes nos están imponiendo un nuevo contrato social. Buscando mentalizarnos para asumir que la construcción y consolidación del Estado del Bienestar es inviable.

Así, para revertir la crisis financiera, para transferir rentas sociales y salariales y satisfacer las deudas del capital, iniciaron los recortes en prestaciones y en retribuciones; en especial al personal empleado público, al sumarse estos recortes a la no recuperación de poder adquisitivo que arrastramos endémicamente.

Ahora, cuando los marcadores monetarios y organismos especializados narran que en España se está produciendo una recuperación económica, las personas asalariadas seguimos lejos de verla. Y aun cuando en la administración se firmase un acuerdo para los años 2018 a 2020[1] donde se habla de subidas salariales, éstas siguen muy por debajo de conseguir el mantenimiento del poder adquisitivo, y mucho aún más de marcar el camino de la recuperación de lo recortado desde 2010

Por eso, desde La Intersindical denunciamos el apoyo a la “raquitización” y demolición del Estado del Bienestar por parte de las grandes organizaciones sindicales que firman acuerdos por los que consolidan conceptos contrarios a nuestros intereses, como la vinculación de cierta recuperación salarial a la evolución del PIB.

Aunque siempre es grato ver que nuestra nómina se incrementa, asociar esta pírrica subida de un exiguo 0,25% a la “senda de la recuperación del poder adquisitivo” que nos han recortado, reducido y congelado, nos parece una tomadura de pelo ya que viene a regocijarse con la estabilización de esos criterios reductores del Estado Social y, por tanto, contrarios a nuestros intereses, tanto como personas empleadas públicas, como parte de la sociedad para la que se están cambiando las reglas.

[1] Valoración Acuerdo Administración – Sindicatos 2018-2020