ATAQUE AL PERSONAL EMPLEADO PÚBLICO

OTRA VEZ EL ATAQUE AL PERSONAL EMPLEADO PÚBLICO

Consolidada una pérdida del poder adquisitivo de 14 puntos entre 2010 y 2016, sólo se ha recuperado en el último trienio 3,3 puntos.

En 2010 llegaron a recortar los salarios públicos un 5% y después las remuneraciones estuvieron congeladas hasta 2016. Con el robo de la paga extraordinaria de diciembre de 2012 se llegó a una pérdida de más del 20%. Aún recuperada a nivel estatal, en la Región de Murcia aún nos deben parte de la extraordinaria que nos robó el gobierno regional en 2014. La  pérdida de poder adquisitivo del personal empleado público durante la última década seguirá siendo muy superior a las ganancias de los últimos años.

Y llegan los tiempos de crisis y otra vez el gobierno regional nos pone en la picota. Pero esta vez el agravio es excesivo. Durante todo este tiempo de pandemia han sido y son los servicios públicos los que garantizan, no sólo la salud, sino la supervivencia.  Ha sido y es el personal empleado público, junto a otros sectores esenciales, el que está manteniendo esta crisis.

Es evidente que el personal sanitario es el más castigado con esta crisis sanitaria, tras los aplausos han venido los contratos precarios e indignos para quienes se juegan la vida cada día, a veces con muy poca cobertura material, no digamos ya la humana. Falta personal en todo el sistema sanitario. Ahora encima pretenden recortar sus derechos laborales.

Pero también el personal empleado público son las personas que se juegan la vida de la misma manera en los centros del IMAS. Residencias de personas mayores y discapacitadas están sufriendo no solamente los mismos problemas que los hospitales, sino que ven cómo no llegan a todas las personas y además sienten el miedo a la espada de Damocles que tiene encima el personal más vulnerable de esta pandemia: las personas mayores. 

Pero la gestión del IMAS en este tiempo deja mucho que desear. A nadie se nos olvida las imágenes de las “EPIs” en las residencias públicas: bolsas de basura, guantes de fregar y pantallas caseras. Tras dos meses donde se nos moría nuestra gente mayor, aún seguía jugándose la vida el personal sanitario y asistencial de los centros dependientes del IMAS. Hoy el agotamiento del personal es el mayor problema en todo el sistema.

También es personal empleado público quienes han estado tramitando las ingentes demandas de ERTEs, de ayudas a autónomos, de desempleo o de ayudas a familias. En el SEF o en la ATRM, el personal no ha dado abasto. Durante los meses donde todo el personal estaba teletrabajando se hicieron muchísimas horas de trabajo que nunca serán lo suficientemente bien recompensadas. Pero además, queremos recordar que tras la llamada a ayudar desde casa, muchas personas se ofrecieron a hacer ese trabajo en sus casas y con sus propios medios y nunca recibieron una respuesta de la Administración.

Asimismo, el personal que trabaja en los servicios de emergencias del 112 ha hecho una labor oscura y fundamental para asegurar la seguridad ciudadana en las inundaciones de septiembre de 2019 y la pandemia por la Covid-19 que estamos viviendo. Y se merece un reconocimiento que no ha tenido.

Pero el personal empleado público también son las casi 2.000 personas que pertenecen al colectivo del Personal No Docente de centros educativos que aún hoy no tienen suficientes mascarillas, ni pantallas ni distancias de seguridad en sus trabajos, atendiendo a miles de docentes y alumnado en sus trabajos expuestos a los peligros de la concentración de cientos de personas: auxiliares administrativos, ordenanzas, servicios de limpieza, auxiliares técnicos educativos, educadoras y educadores de las escuelas infantiles, fisioterapeutas, personal de cocinas…

Es personal empleado público quienes trabajan en Agricultura y Medio Ambiente, quienes lo hacen en Cultura, en Industria o en el propio palacio de San Esteban.  Quienes no tienen suficientes medidas de protección, a quienes se les racanean las mascarillas o quienes siguen poniendo sus medios para poder teletrabajar.

También es personal empleado público las y los miles de docentes que están garantizando la educación, desde el primer día y a pesar de la nefasta actuación de la consejera de Educación. Miles de docentes que se juegan su salud cada día que entran por la puerta de su escuela o su IES.

No todo el personal empleado público lleva bata blanca, que también, y no se merecen el desprecio de quienes deberían protegerles, porque han sido y son la respuesta más segura y firme en esta crisis sanitaria, social y económica.

Lo grave de todo esto es que hablamos de un ridículo  0,9% de subida salarial, que supondrá apenas unos euros más, mientras quien pide nuestra congelación salarial gana alrededor de 75.000€ al año.

ESTA SOCIEDAD NO SE PUEDE PERMITIR SEGUIR CASTIGANDO AL PERSONAL EMPLEADO PÚBLICO. NI TAMPOCO UNA CLASE POLÍTICA QUE ATACA LO QUE MÁS DEBE CUIDAR: LOS SERVICIOS PÚBLICOS.