LA MALA VÍCTIMA

…. o como aún asesinadas la sociedad nos cuestiona.

En este mes de noviembre en el que se conmemora el Día Internacional contra las violencias hacia las mujeres queremos reflexionar sobre la llamada “mala víctima”, esa etiqueta que se le pone a las mujeres incluso después de asesinadas. Por qué no denunció en la policía o en el juzgado, por qué no acudió a los servicios sociales, por qué no le abandonó, por qué no pidió ayuda, por qué salió a esas horas, por qué se fue con aquel tipo, por qué… 

Los porqués de quienes tienen poca empatía o poco conocimiento de los ciclos de las violencias machistas o del respeto a la libertad individual de hacer lo que te dé la gana sin que eso signifique que hay permiso para agredirte o siquiera para juzgarte. Esos porqués que la sociedad nos impone por el simple hecho de ser mujeres. 

Cuando se informa del asesinato de una mujer, por ejemplo, la coletilla es “no hubo denuncia previa” y es como que el personal suspira, la compadece de alguna manera, piensa que era tonta o débil. A nadie se le pasa por la cabeza que quizá aquella mujer estaba en tratamiento psicológico en su centro de salud o había acudido a algún CAVI y se estaba actuando o quizá estaba en el proceso de recuperación personal. Si el último recurso al que acudir o solo hacerlo en caso de peligro de muerte es la denuncia ¿por qué se cuestiona a una mujer como mala víctima porque no denunció? Es hora de cambiar los parámetros informativos que perpetúan los estereotipos machistas. 

Necesitamos aumentar nuestra empatía y tener en cuenta a aquellas que deciden quedarse a pesar de los maltratos, que no ven salida o no perciben la gravedad de la situación. Aquellas que recordemos hicieron un proyecto de vida en común con su hoy agresor, ese al que querían o quieren y eran o son correspondidas, a los padres de sus hijos e hijas en muchas ocasiones. 

Hay quienes no saben querer pero lo cierto es que esta sociedad se lo pone muy difícil. ¿Por qué no se están desarrollando plenamente los artículos 23, 24 y 25 de la Ley Orgánica de Igualdad de 2007? Son el desarrollo de la Ley en el sistema educativo. ¿Cómo es posible que después de 13 años aún no esté desarrollada? Porque educar en igualdad significa educar en los buenos tratos, en el respeto, señalando y condenando los comportamientos machistas, desde la escuela infantil hasta la universidad. Recordemos pues, otra vez, a las autoridades educativas, que, el desarrollo íntegro de la Ley 3/2007 ES OBLIGATORIO. 

Estas últimas, las peores malas víctimas, que se quedan, son cuestionadas por una sociedad que solo te entiende o te tolera si te infantiliza, te victimiza y te quita la capacidad de decidir, solo así serás merecedora de la compasión social, solo así se entiende la urgencia de la intervención de los agentes externos. 

Pero precisamente esa capacidad de tomar decisiones, el desarrollo de la propia identidad, la resiliencia innata necesita miradas amplias y ayudas concretas. Será más fácil salir con educación e información, con acompañamiento en el proceso, pero también garantizando empleos dignos, acceso a una vivienda, regulando a las mujeres sin papeles o dándole el valor que merece el trabajo doméstico. Será más fácil salir si en los centros de atención primaria la detección precoz hace posible la intervención multidisciplinar. 

Es un hecho que las mujeres maltratadas desarrollan  una gran capacidad de resiliencia, de salir adelante, de cambiar el rumbo de sus vidas con las ayudas concretas, los grupos de autoayuda que hay en algunos centros de Salud como el del Barrio del Carmen en Murcia, donde los resultados de recuperación de las mujeres es muy alto. 

Ayudar a una mujer maltratada a elevar su autoestima, a coger las riendas,  informarla de los recursos concretos y dónde dirigirse para solicitarlos, acompañarlas en el proceso, cambiando los paradigmas aprendidos a lo largo de sus vidas, saber que son personas completas en sí mismas. Se necesita aumentar los recursos para luchar contra las violencias machistas, pero sobre todo dirigidos a aumentar a las distintas profesionales formadas fuera de estereotipos victimizantes que ayuden a que las mujeres aumenten su fuerza y asuman su propia responsabilidad para tomar las decisiones que las saquen de las situaciones de maltrato. Sin asumir su capacidad de decidir, su responsabilidad, no podrán salir por muchas casas de acogida o muchas denuncias que se interpongan. 

Sabemos que del maltrato se sale, sabemos que las terapias ayudan, sabemos que es mejor un divorcio a tiempo que una denuncia tardía, sabemos que las mujeres que viven situaciones tan horrorosas tienen la capacidad de salir y vivir una vida plena y libre de violencias machistas. 

Y sabemos que la ampliación de todos los agentes que participan en los equipos multidisciplinares son necesarios para ayudarlas en el proceso de acción y recuperación. Es necesario ampliar aquellas experiencias que están funcionando y es necesaria la colaboración institucional para poder conseguirlas. 

Hoy miles de mujeres en el estado español siguen sufriendo violencias machistas, no esperemos a que las asesinen para intervenir. Ayudémoslas en su recuperación porque del maltrato se sale, porque queremos vivir libres.