Guía para la comunicación inclusiva

El lenguaje es una construcción social que varía de una cultura a otra, que se aprende y se enseña, que organiza la manera de pensar y hay dos fenómenos en el uso del lenguaje que jerarquizan a las personas y que colocan a las mujeres en posición de inferioridad: el androcentrismo y el sexismo. El androcentrismo consiste en considerar al hombre el centro y modelo cultural de referencia, los varones ocupan el lugar preponderante mientras que las mujeres son invisibilizadas.

El sexismo se manifiesta por medio de diversas estrategias lingüísticas, desde las más sutiles hasta las más evidentes, que tienen como fin minusvalorar a las mujeres y colocarlas en una posición de inferioridad.
Desde una postura políticamente correcta se critica el sexismo explícito, pero podemos encontrar cientos de formas de «sexismo sutil» que nos agreden cotidianamente. El androcentrismo es todavía más difícil de erradicar porque, en aras a una falsa economía del lenguaje, hay una actitud de resistencia activa al uso de un lenguaje inclusivo, a que las mujeres sean nombradas.

También queremos abordar brevemente un fenómeno emergente desde la perspectiva de género: la superación del binarismo. Las personas que no se adscriben ni a uno ni a otro género están también construyendo sus propias formas de ser nombradas y creemos necesario tenerlas en cuenta.

El lenguaje no es inamovible se puede cambiar y de hecho está en continua transformación. Por ello, en esta guía vamos a describir brevemente algunas de las formas más habituales de sexismo y androcentrismo presentes en la lengua castellana y/o en su uso y haremos algunas propuestas para cambiarlas, para lograr un uso del lenguaje inclusivo y no discriminatorio.

Pero no nos queremos limitar al análisis del lenguaje y de su uso sino que queremos también poner el foco en otros elementos de la comunicación en los que hay diferencias entre hombres y mujeres (tono de voz, prosodia, interacción comunicativa…) y que también son objeto de conductas discriminatorias.

Por último, incluimos algunas reflexiones sobre la comunicación visual que nos puedan servir para un identificar el sexismo en las imágenes y para evitar el uso de los estereotipos en las imágenes que proponemos en las actividades didácticas.

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