DÍA EUROPEO POR LA IGUALDAD SALARIAL 2020

Es un hecho demostrado que las mujeres cobramos menos que los hombres. La brecha salarial es la diferencia existente entre el salario medio de los hombres y las mujeres. Existe brecha salarial cuando el valor del trabajo de un hombre y una mujer es el mismo pero el sueldo no. El derecho fundamental a la igualdad de remuneración por género es reconocido desde 1919 por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), pero hoy en día, después de 100 años, todavía sigue existiendo.

En Europa para que el salario medio de una mujer sea igual que el que recibe un hombre durante un año, ha de trabajar 418 días; cifra que sobrepasa en 53 los 365 días naturales del año; de manera que de media una mujer debería trabajar hasta el 22 de febrero del año siguiente para igualar el salario masculino.

El origen de la brecha salarial viene de la desigualdad en educación y oportunidades que reciben, hombres y mujeres, en muchas zonas del mundo. Tradicionalmente a la mujer se la asocia con la crianza de los hijos, por lo que ven interrumpida su carrera profesional. No obstante, en España, por poner un ejemplo, llama la atención que las mujeres, sobre todo en cuanto a estudios superiores, estén por encima de los hombres.

La brecha salarial también aparece en la cotización a la Seguridad Social y, por tanto, en las prestaciones que reciben a lo largo de su vida laboral (desempleo, incapacidad temporal) y, en especial, cuando llegan a la edad de jubilación, donde la brecha de género de las pensiones ronda el 35%.

Debe acabarse la discriminación de la mujer en el ámbito laboral. Contratar antes a un varón que a una mujer en edad fértil y con muchas posibilidades de quedarse embarazada porque pueda pedirse un permiso de maternidad y una posterior reducción de jornada, es discriminatorio. Igual que el no considerarlas para que ocupen puestos de responsabilidad por el hecho de ser mujer.

La brecha salarial se ha reducido, pero no se ha erradicado. Los países en los que existen instituciones del mercado de trabajo y políticas en materia de negociación colectiva y salario mínimo, presentan menores diferencias. Algunas de las medidas consisten en auditorías salariales; creación de empleos de calidad, con medidas efectivas de conciliación de la vida laboral y familiar; educar y promover la igualdad de género…

En definitiva, la brecha salarial es simplemente la punta del iceberg, la manifestación en términos monetarios de un problema en la educación y la cultura, que debe erradicarse educando en igualdad.

Desde la Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical trabajamos cada día para que, a través de la coeducación, la erradicación de la brecha salarial de género llegue lo antes posible.

Madrid, a 22 de febrero de 2020
Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical