Conciliación Laboral y Personal

La conciliación laboral y personal y la implantación de medidas de igualdad

Partamos de la base de que la conciliación laboral y personal no existe. El lamento que se extiende desde las trabajadoras y trabajadores más precarios hasta quienes trabajan en puestos altamente cualificados y bien remunerados es la misma: no tengo tiempo.

En este sistema económico y con este mercado laboral, la realidad es que quien puede permitírselo, paga para que limpien su casa o cuiden a las personas de su familia que lo necesitan, sean menores o mayores (y ya sabemos que quien se encarga de esos cuidados y ese servicio doméstico son mujeres, muchas veces migrantes, con salarios de miseria y escasos derechos laborales); quien puede, paga –renunciando a su salario– para poder criar. Así vemos cómo las pensiones de las mujeres son de miseria y cómo las mujeres que deciden coger una excedencia o no asumir puestos de mayor responsabilidad para estar con su familia, renuncian a retribuciones que sí perciben quienes no asumen estas responsabilidades.

La lucha de la Intersindical de la Región Murciana y de la Organización de Mujeres de conseguir una jornada laboral de 35 horas, la exigencia de un salario mínimo, una pensión mínima y una renta básica que supere los 1000 euros, la defensa a ultranza de unos servicios públicos y gratuitos que abarquen todas las etapas de la vida, desde la sanidad hasta la educación, pasando por la dotación presupuestaria de la Ley de Dependencia y del Pacto de Estado contra la violencia machista, la derogación de las reformas laborales, de las reformas de las pensiones… no se persigue otra cosa que defender una vida digna y plena para todas las personas.

Cuando desde la Intersindical de la Región Murciana y desde la Organización de Mujeres se pide luchar por la erradicación de la pobreza –la mayor parte de las pobres, son mujeres– no solo hablamos de darle comida a quien lo necesita, hablamos de implementar un paquete de medidas integrales que aborden desde la acogida y acompañamiento de personas migrantes y refugiadas, el trabajo en las comunidades marginales con el protagonismo de quienes allí viven, la educación (no solo en la escuela), la cultura, el urbanismo, el precio de la energía y del alquiler…

Cuando desde organismos europeos o estatales nos proponen que se aumenten los permisos de paternidad por nacimiento o adopción, nosotras reclamamos las 22 semanas para la madre en primer lugar, para después aumentar los permisos de ambos progenitores de manera que la crianza no siga siendo exclusivamente una cuestión de sexo y, por supuesto, que estar en edad de ser madre, no suponga una limitación en el ámbito profesional de las mujeres.

Cuando la Organización de Mujeres de la Intersindical Región Murciana pide que se aplique la Ley de Igualdad, aprobada en 2009, estamos exigiendo lo que se nos ha negado a la mitad de la población, formar parte en igualdad de condiciones de todos los órganos de gestión y dirección, recibir el mismo salario que cualquier compañero y cobrar lo mismo que los sectores masculinizados de nuestra rama, el derecho a que nos atiendan, nos formen y nos informen, legislen y juzguen con criterios de igualdad y diversidad (Sanidad, Justicia, Policía, Profesorado, Prensa…).

Porque a estas alturas ya sabemos que conseguir el voto y el reconocimiento jurídico de persona no ha sido suficiente, porque desde los 7 años se fijan los estereotipos de género, porque hay quien sigue entendiendo las relaciones sexuales y afectivas como un espacio de control y apropiación del cuerpo y la vida ajena, porque la realidad es que las mujeres destinamos el doble de tiempo a tareas domésticas que los hombres, porque somos “las jefas” de la organización familiar, con la carga mental que eso supone, porque además de mujeres también podemos ser pobres, migrantes, no ser heterosexuales, ni blancas; porque en un mundo cada vez más individualista, la tribu se convierte en utopía; porque no hay espacio en las ciudades para la infancia, ni para la vejez; porque cada vez trabajamos más, ganamos menos y vivimos peor.

Pongámosle nombre, esto es la alianza del capitalismo y el patriarcado, y la Organización de Mujeres de la Intersindical, junto con el movimiento feminista, con el feminismo radical por bandera, llama a la huelga general del 8 de marzo.

SIN LÍMITES, CON TODAS, SIN MIEDO

¡Viva la lucha de las mujeres!

#HaciaLaHuelgaFeminista