STERM REPRUEBA A LA CONSEJERA

STERM INTERSINDICAL DENUNCIA  LA «CELEBRACIÓN» DE LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE LOS POCOS LOGROS ALCANZADOS EN MATERIA EDUCATIVA MIENTRAS CONTINÚA LA PRECARIZACIÓN DE LA ESCUELA PÚBLICA.

Sabemos que la Consejera de Educación, Adela Martínez-Cachá, no pasa por sus mejores momentos. Ceder a los chantajes de grupos ultraconservadores como el Foro de la Familia y el envío de unas instrucciones kafkianas para obstaculizar la realización de charlas por parte de colectivos LGTBI en centros educativos, le han valido a la consejera la presentación de su reprobación ante la Asamblea Regional.

Y a pesar de las peregrinas excusas esgrimidas por parte del Partido Popular lo único que la ha salvado de no ser definitivamente reprobada ha sido la actitud y el voto de los 4 diputados de Ciudadanos que, a pesar de manifestarse en contra de dichas instrucciones y pedir su retirada, han preferido abstenerse en la votación para seguir apoyando, de manera indirecta, la nula capacidad de esta consejera para defender la escuela pública.

La Consejera ha demostrado en muchas ocasiones que está dispuesta a hacer un uso partidista de la educación y de cada uno de los pequeños logros que son alcanzados en la lucha por recuperar los derechos robados a las y los profesionales de la educación. Mientras celebra estos “acuerdos” -que no son más que la constatación que durante años ha negado lo que le correspondía a las trabajadoras y trabajadores-, con protocolo e invitación a medios de comunicación incluida, sigue retrasando el inicio de las negociaciones que tienen que terminar por revertir todos los recortes que ha sufrido la educación.

Desde STERM Intersindical denunciamos la actitud de la Consejera de Educación y su defensa de un modelo educativo que pone continuamente en cuestión a la escuela pública y a su profesorado generando problemas en lugar de aportar soluciones mientras beneficia interesadamente el modelo de concertación de la educación con empresas privadas.

La educación de esta Región no merece seguir siendo víctima de este contrabando ideológico que no sólo desvía fondos públicos a los centros privados subvencionados sino que además impone un modelo educativo propio del Siglo XIX.