Amiga

¡Adiós, amiga!

Estoy muy triste, apenada y rabiosa porque, aunque ya sé que esto es así, que estamos aquí pero mañana podemos dejar de estarlo y además sin previo aviso, no puedo evitarlo.
Como he dicho estoy muy triste porque se ha ido mi amiga, pero esta vez se ha ido para no volver y francamente no me hago a la idea.
Yo sabía que podía ocurrir, pero Asun tenía tanta energía y tanta fuerza que yo pensaba que iba a ganar la batalla, que iba a vencer y se iba a reír encima de quien hubiera pensado o pretendido decirle cuándo o cómo tendría que irse de este mundo. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Porque Asun nunca se rendía.
Pues sí, Asun se ha ido, ya no está. Y se ha llevado con ella su energía, su ilusión por cambiar este mundo de locos y su lucha permanente por defender sus ideas y lo que consideraba justo.
Yo tuve la fortuna de conocerla en La Intersindical, en una época en la que todavía se podía pensar en que los sindicatos tenían capacidad de cambiar cosas y donde el resto de los mortales apoyábamos y reivindicábamos. Pero no voy a centrarme en esto, sino en la persona que tuve la suerte de conocer poco a poco y con la que compartí muchos momentos de risa, paseos, escapaditas a la playa y confesiones. Ahí es donde conocí a la verdadera Asun y puedo decir que me siento muy afortunada por ello.
Asun era una persona inteligente, instruida, curiosa, inquieta y vivaracha que vivía la vida con intensidad, como si supiera que iba a tener poco tiempo para ello.
Amiga de sus amigos, gran conversadora pero también con gran capacidad para escuchar e intentar dar consuelo y apoyo a su gente.
Sólo puedo decir cosas bonitas de Asun, pues he perdido a una amiga a la que quería, pero lo que sí puedo hacer es expresar aquí lo que muchos pensamos y nunca podremos decirle directamente…, aunque quién sabe, ¡a lo mejor lo escucha!.
Quiero despedirme con lo que otra amiga común me dijo ayer y coincide con lo que yo también pienso y seguro que mucha gente más también:
“Asun decía y hacía lo que le daba la real gana, luchaba por lo que pensaba y no se doblegaba, y todo esto lo hacía con la intensidad propia de alguien que sentía y tenía claro que hay que vivir y ser uno mismo por encima de cualquier otra cosa”.
Gracias Asun por haber sido mi amiga y por haberme contagiado tu espíritu libre.
Te echaré mucho de menos.