3 DE DICIEMBRE VOLVEMOS A LAS CALLES

El 3 de diciembre volvemos a las calles.  Contra su represión y sus recortes,  movilización.

El 22 de marzo de 2014 miles de personas que llegaban de todas partes del Estado Español llenaron las calles de Madrid exigiendo PAN, TRABAJO, TECHO, desde la Región de Murcia nos sumamos a la columna de Levante con las y los compañeros de Alicante, Valencia y Albacete. La clase obrera y la mayoría social del país y de la región tuvo claro cuál era su lugar: las calles, la lucha, la unidad.

En aquel momento nos movilizamos por derechos contemplados en la Solemne Declaración de los Derechos humanos de la ONU, contra los recortes impuestos por las  instituciones internacionales que han traído miseria, pobreza y precariedad a la mayoría social y a la clase trabajadora de nuestro país, nos movilizamos por la igualdad y la justicia social, contra el pago de la deuda y la reforma del artículo 135 de la C.E., contra la violencia machista y un régimen patriarcal. Hoy seguimos movilizándonos por ello porque a pesar de haber pasado más de dos años, una minoría privilegiada por los poderes económicos, mediáticos y políticos conservadores y de derechas sigue acumulando riqueza a costa de las clases populares.

En marzo de 2014, millares de personas de todos los lugares del estado llegamos a Madrid hasta sumar más de un millón y medio, juntos realizamos una movilización totalmente masiva que cuando la cabecera avanzaba por Cibeles, el Paseo de Recoletos y la Plaza de Colon estaban completamente llenos y aún la cola de la manifestación no se había movido de Atocha. Un día lleno de orgullo y grandes acogidas cuando las diferentes columnas iban llegando a Madrid. Con aquella demostración quedó de manifiesto la debilidad del régimen frente a la unidad popular, frente a la acción conjunta de actores sociales y políticos.

El camino de las columnas no estuvo exento de provocaciones por las fuerzas del régimen y las llamadas de seguridad del estado, así se procedieron a identificaciones, retenciones, denuncias que ha afectado incluso a compañeros de nuestra columna a los que mostramos desde aquí, no solo el apoyo y solidaridad moral si no también económica.

La respuesta a aquella masiva movilización fue clara: represión ante el miedo a la unidad de las clases populares. Todas ya conocemos como terminó aquél día en el que las cargas policiales comenzaron cuando aún no había terminado el acto público en la Plaza de Colón. La brutalidad de las cargas, a pesar de los reclamos que se hacían desde la megafonía para que parasen, no censaron y llegaron desde Colon a Paseo de Recoletos, lleno de familias, mayores y jóvenes.

La actuación policial dirigida de forma indiscriminada y brutal contra el conjunto de manifestantes dejó un saldo de personas lesionadas y detenidas realmente altos: 108 personas fueron atendidas por los servicios sanitarios con heridas de gravedad (una de ellas perdió un testículo por una pelota de goma y otro estuvo a punto de perder un ojo) y 21 personas fueron detenidas, 2 de ellas menores de edad. Una persona más fue detenida el 23 de marzo tras la concentración de Madrid reclamando la libertad de los detenidos. Gran parte de ellas sufrieron lesiones durante la detención. Y dos de las personas detenidas, pasaron meses en prisión preventiva.

Año y medio después nos llegan las sentencias condenatorias con pena de cárcel de la mayoría de detenidas. Tres de ellas tienen sentencias condenatorias de menos de dos años por lo que se ha pedido la suspensión de la condena. Pero el resto de compañeros y compañeras, muchas ya conocidas tienen peticiones de cárcel de entre 6 y 8 años. Sin olvidarnos de las sanciones administrativas con multas que ascienden a los miles de euros. Cantidades realmente imposibles para asumir por la clase trabajadora y con un claro fin: que paremos la lucha.

La represión fue tal porque se dieron cuenta de la organización de la clase trabajadora. Se dieron cuenta que el pueblo tiene claro: NO AL PAGO DE LA DEUDA. PAN, TRABAJO, TECHO Y DIGNIDAD.

Y no es la primera vez que ocurre esto. Llevamos años acostumbradas a esta represión que intenta pararnos: tenemos a nuestro compañero Alfon en prisión, a Nahuel y a Bódalo también, y numerosos casos de sentencias, multas y juicios por salir: Trece Rosas, Coca Cola, Titiriteros, sindicalistas, cantantes, etc.  Y ahora también Raquel puede ingresar en prisión.

En nuestra Región la represión la están sufriendo quienes reclaman una vida digna, de forma concreta los compañeros y compañeras de la PAH, los bancos en clara connivencia con la administración del PP han intentado reprimir con sanciones y amenazas de cárcel a quienes reclaman que se cumpla un derecho humano contemplado en la actual Constitución Española, compañeros y compañeras sindicalistas y tras décadas de trabajo de la Plataforma por el Soterramiento de las vías se han visto agredidos y amenazados con años de cárcel.

La represión política y social es causa directa de la lucha de trabajadores y trabajadoras por sus derechos y tiene un claro intento de frenar esta movilización consecuente, desde las Marchas de la Dignidad de la Región de Murcia  denunciamos la situación para demostrar al régimen que su represión no hará retroceder la lucha de los pueblos y en  palabras de Benedetti  recordarle a ellas y confortarnos nosotros  que la solidaridad es la sonrisa de los pueblos. En ellas reside nuestra unidad y fortaleza: la sonrisa y la solidaridad.

El tiempo de organizar decididamente una nueva campaña en exigencia de la Amnistía política y social, y tenemos claro cómo vamos a empezar: En lucha, en la calle, exigiendo por nuestras vidas y nuestra dignidad.

 Libertad para los presos y presas sociales, no a las sanciones, derogación de las Leyes mordaza.

¡3 DE DICIEMBRE VOLVEMOS A LAS CALLES!

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